Estudios previos sobre la diversidad genética de Abies guatemalensis han detectado una alta diferenciación genética entre poblaciones pero una baja dentro de cada población, en comparación a otras especies de coníferas, lo que puede estar dando lugar a la formación de poblaciones endogámicas. Esta variabilidad genética se justifica por dos factores: el primero, son los cambios climáticos en el Pleistoceno que llevó al aislamiento de poblaciones. Actualmente, este aislamiento se incrementa con las perturbaciones antropogénicas, afectando particularmente a poblaciones muy pequeñas que podrían reducir su número de individuos con capacidad reproductora (Aguirre-Planter et al. 2000). El segundo, el tiempo y porcentaje de germinación y crecimiento de las plántulas, el cual difiere significativamente entre las poblaciones, lo que hace suponer que cada población está adaptada a ciertas características microclimáticas locales (Strandby-Andersenet al. 2008). De hecho, se conocen dos poblaciones cercanas a nuestro sitio de estudio, que corresponden a los bosques El Edén (municipio Palestina de los Altos) y La Laguna (municipio Sibilia) (Fig 4.), que presentan semillas con altos niveles de germinación y condiciones abióticas similares a nuestra zona seleccionada, como lo son el rango altitudinal de 2880 a 3080 m y con el mismo tipo de suelo (de origen volcánico).
Figura4.jpg Por tanto, el material de las semillas se tomaría de la población que presente mayor variabilidad genética o bien, la que presente mayores tasas de germinación, esto con el objetivo de aumentar la variabilidad genética de la población El Cebollín I. Mientras que el material de árboles juveniles se tomaran aquellos que presenten mayor abundancia de individuos en estado de estancamiento.
Estudios previos sobre la diversidad genética de Abies guatemalensis han detectado una alta diferenciación genética entre poblaciones pero una baja dentro de cada población, en comparación a otras especies de coníferas, lo que puede estar dando lugar a la formación de poblaciones endogámicas. Esta variabilidad genética se justifica por dos factores: el primero, son los cambios climáticos en el Pleistoceno que llevó al aislamiento de poblaciones. Actualmente, este aislamiento se incrementa con las perturbaciones antropogénicas, afectando particularmente a poblaciones muy pequeñas que podrían reducir su número de individuos con capacidad reproductora (Aguirre-Planter et al. 2000).
El segundo, el tiempo y porcentaje de germinación y crecimiento de las plántulas, el cual difiere significativamente entre las poblaciones, lo que hace suponer que cada población está adaptada a ciertas características microclimáticas locales (Strandby-Andersen et al. 2008). De hecho, se conocen dos poblaciones cercanas a nuestro sitio de estudio, que corresponden a los bosques El Edén (municipio Palestina de los Altos) y La Laguna (municipio Sibilia) (Fig 4.), que presentan semillas con altos niveles de germinación y condiciones abióticas similares a nuestra zona seleccionada, como lo son el rango altitudinal de 2880 a 3080 m y con el mismo tipo de suelo (de origen volcánico).
Figura4.jpg
Por tanto, el material de las semillas se tomaría de la población que presente mayor variabilidad genética o bien, la que presente mayores tasas de germinación, esto con el objetivo de aumentar la variabilidad genética de la población El Cebollín I. Mientras que el material de árboles juveniles se tomaran aquellos que presenten mayor abundancia de individuos en estado de estancamiento.
Volver al índice_pinabete